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El Códice Universal. Evacuación sangrienta de Khassius Lhan

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El Códice Universal. Evacuación sangrienta de Khassius Lhan

Mensaje por John Hocke el Vie Mar 15, 2013 4:21 am

8 años antes del envío de la Segunda Flota Colonizadora a Devaron.
Fase final de la Campaña de Khassius Lhan.


El objetivo estaba cumplido.Hacía ya varias horas, se había confirmado que un audaz grupo de marines había aniquilado a los últimos restos de la insurgencia radical contra el gobierno de la C.S.E.

Muchos lo habían celebrado, y sin embargo, ahora debían evacuar a toda prisa.

Lo que debía haber sido un repliegue ordenado y eficiente se había convertido en una loca carrera por sobrevivir.

En su último aliento, el líder insurgente había liberado las fuerzas ocultas de aquel mundo. Seres ansiosos por devorar sin piedad nuevas presas después de una eternidad de hambre y reclusión.

Superdestructor C.S.E Washington. En órbita sobre Khassius Lhan.

-¡Informe de situación!-ordenó el almirante Preston Howke, al mando de la flota que había invadido el planeta hacía ya varios días, sin apartar la vista de la mesa de proyecciones holográficas situada en la parte trasera del puente.

En aquel momento la mesa mostraba una proyección de un enorme valle de forma rectangular al borde de un mar de aguas embravecidas. Una inmensa marea de color rojo pugnaba por invadir los últimos reductos de verde que quedaban en la zona, pegados al auga.

Las últimas bases.

-¡Los marines informan de situación crítica en los campamentos Dosthok y Ankares!-anunció uno de los operadores de radio, tecleando frenéticamente en su terminal.
-¡El enemigo ha destruido los pabellones médicos del campamento Currahe!-anunció otro de los operadores- ¡Almirante, han tomado Dosthok y Ankares, sólo queda Currahee!.
-¡Maldita sea!-exclamó el Almirante Howke aporreando con fuerza la mesa de proyecciones- ¡desvíen a todas las lanzaderas hacia Currahee. Saquen a esos marines de ahí, AHORA MISMO!.
-¡Señor, los vientos de esa zona...!-comenzó a replicar uno de los operadores de radio.
-¡¡SÁQUENLOS DE AHÍ, YA!!-ordenó el almirante furioso, sin admitir ninguna clase de réplica.

No se perdonaría el no evacuar a los marines que quedaban con vida en Currahe si podía hacerse. No permitiría que aquel asqueroso mundo se cobrase mas víctimas.

-¡C.S.E Washington a las fuerzas de Currahe, tiempo para evacuación, noventa segundos,aguanten!-exclamó entre la estática del canal uno de los operadores del Washington a los marines de Currahe.
-¡¡DENSE PRISA, MALDITA SEA!!-exclamó el oficial al mando de los marines supervivientes de Currahe, intentando que no le volasen la cabeza con disparos de energía corrosiva, provenientes de la espesura de la jungla cercana a la base.


Durante los últimos diez metros, la alférez Ragu tuvo la impresión de que el tiempo parecía ralentizarse bastante. Casi podía notar el aliento del maldito monstruo en la nuca....


-¡¡¡¡¡ALFÉREZ!!!!!-exclamó la alférez Ragu a pleno pulmón en cuanto llegó a la posición de Surkov, usando las fuerzas que le quedaban para propulsarse hacia delante, cayendo directamente en brazos del sargento Reed, el cual se había acercado para ayudar si era necesario.

En cuanto el Nebriam se dio cuenta de la maniobra de su presa, descendió de entre las sombras, lo justo para que no tuviera tiempo de...

-¡¡CÓMETE ESA, CABRÓN!!-blasfemó Surkov apretando el gatillo de su lanzacohetes.

Incapaz de reaccionar a tiempo, el Nebriam no tuvo tiempo de apartarse antes de que el misíl Hellstrom portátil impactase contra su cabeza, detonando sin piedad sus 9 kilos de munición explosiva perforante.
Si hubiera sido un disparo de largo alcance, tal vez hubiese tenido posibilidades pero en un disparo a bocajarro, tenía las de perder.

El escudo personal de Surkov aguantó lo justo para resistir el impacto de la explosión, pero quedó rociado de restos del cadáver del Nebriam, el cual quedó echo picadillo.

Casi de inmediato, el asalto por tierra enemigo se detuvo, los engendros regresaron a toda prisa hacia la espesura, dejando tras de si una larga alfombra de cadáveres de sus congéneres y marines muertos.

-¿Hemos ganado?-le preguntó un agotado marine al sargento Reed.
-No...sólo hemos ganado tiempo...-murmuró el sargento Reed mirando ceñudo hacia la espesura al tiempo que activaba la radio de su traje- Sargento Reed a naves de apoyo. Ataque aéreo anulado y parece que tenemos un respiro por tierra. Recomiendo iniciar la evacuación de forma inmediata.
-Recibido, gracias por la ayuda, sargento-contestó uno de los pilotos por radio, instantes antes de que el cielo comenzase a llenarse de luces de los faros pertenecientes a las naves de evacuación.
-Será mejor que nos demos prisa...-mumruró el alférez Surkov en tono preocupado, acercándose al sargento Reed, aún parcialmente cubierto de restos del Nebriam a pesar de la intensa lluvia- dudo mucho que esas cosas nos dejen evacuar en paz.
-Estoy de acuerdo...-sentenció el sargento Reed- ¡muy bien, ya sólo queda un último esfuerzo!-exclamó autoritario- ¡¡se muy bien cuanto os ha pedido el Cuerpo estos últimos días y que estáis ansiosos por intentar ligaros a las enfermeras de la flota pero hay que asegurarse que nuestros compañeros heridos puedan salir de esta roca con vida.

Aquello no agradó especialmente a los exhaustos marines pero por otra parte, sabían que tenía razón. Lo que habían pasado no serviría de nada si para evacuar debían dejar atrás a cientos de compañeros que podían salvarse.

-Alférez...-murmuró el sargento Reed al alférez Surkov- coja tres hombres y prepare lo mejor que pueda un perímetro con todo el explosivo que nos quede. Use el C-20 en los edificios, el resto, dispérselo lo mejor que pueda.
-¿Un campo de C-20 usando edificios como minas?- preguntó el alférez Surkov sonriendo de oreja a oreja- me gusta su forma de pensar, señor...-añadió en tono risueño- delo por echo...
-Gracias...-esbozó el sargento Reed- alférez Ragu, ¿podría asegurarse de que los terminales de la base estén limpios de cualquier información relevante?. Luego, destrúyalos todos...
-¿No nos los llevamos?-preguntó la alférez Ragu.
-No hay tiempo...-sentenció el sargento Reed.
-Señor, sí, señor...-contestó la alférez antes de hacer un rápido saludo militar- una pregunta si me lo permite, señor...-murmuró algo sonrojada- después de esta operacion...¿volverá a la Marina?.
-Sí,mi período como marine acababa con esta operación...-replicó el sargento Reed para gran alegría de la alférez.
-Gracias, señor, le informaré cuando el trabajo esté echo-sentenció la alférez Ragu, bastante más animada que antes, marchándose a toda prisa.
-Muy bien, alférez...-replicó el sargento Reed sonriendo ligeramente.
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Re: El Códice Universal. Evacuación sangrienta de Khassius Lhan

Mensaje por John Hocke el Vie Mar 15, 2013 4:22 am

Superdestructor C.S.E Washington. En órbita sobre Khassius Lhan.

-¡Informe de situación!-ordenó el almirante Preston Howke, al mando de la flota que había invadido el planeta hacía ya varios días, sin apartar la vista de la mesa de proyecciones holográficas situada en la parte trasera del puente.

En aquel momento la mesa mostraba una proyección de un enorme valle de forma rectangular al borde de un mar de aguas embravecidas. Una inmensa marea de color rojo pugnaba por invadir los últimos reductos de verde que quedaban en la zona, pegados al auga.

Las últimas bases.

-¡Los marines informan de situación crítica en los campamentos Dosthok y Ankares!-anunció uno de los operadores de radio, tecleando frenéticamente en su terminal.
-¡El enemigo ha destruido los pabellones médicos del campamento Currahe!-anunció otro de los operadores- ¡Almirante, han tomado Dosthok y Ankares, sólo queda Currahee!.
-¡Maldita sea!-exclamó el Almirante Howke aporreando con fuerza la mesa de proyecciones- ¡desvíen a todas las lanzaderas hacia Currahee. Saquen a esos marines de ahí, AHORA MISMO!.
-¡Señor, los vientos de esa zona...!-comenzó a replicar uno de los operadores de radio.
-¡¡SÁQUENLOS DE AHÍ, YA!!-ordenó el almirante furioso, sin admitir ninguna clase de réplica.

No se perdonaría el no evacuar a los marines que quedaban con vida en Currahe si podía hacerse. No permitiría que aquel asqueroso mundo se cobrase mas víctimas.

-¡C.S.E Washington a las fuerzas de Currahe, tiempo para evacuación, noventa segundos,aguanten!-exclamó entre la estática del canal uno de los operadores del Washington a los marines de Currahe.
-¡¡DENSE PRISA, MALDITA SEA!!-exclamó el oficial al mando de los marines supervivientes de Currahe, intentando que no le volasen la cabeza con disparos de energía corrosiva, provenientes de la espesura de la jungla cercana a la base

Hasta que todo se había ido al cuerno, tan sólo algunas horas antes, pero toda una eternidad para los marines que defendían el perímetro, Currahe había sido tan sólo un puesto de retaguardia donde poder enviar a los heridos antes de que fuesen evacuados a naves de la Marina. A diferencia de bases de combate avanzadas, equipadas con defensas más potentes y dotaciones más numerosas de marines, Currahe se había dedicado a labores logísticas y sanitarias. Su fuerza de defensa activa, de tan sólo doscientos efectivos, apenas había conseguido aguantar los primeros embates y sólo tras la llegada de un joven sargento marine de apenas veintesiete años.

Ahora, tras horas combatiendo sin tregua, los marines capaces de luchar tan sólo ascendían a medio centenar, teniendo que proteger cuatro veces ese número de heridos y siete el número de víctimas mortales.

Muchos y muy buenos soldados habían caido y con algo de suerte, tan sólo caerían algunos más.

Lo que había salvado a Currahe de los embates iniciales fueron los tráilers de mercancías y su posición estratégica en un cuello de botella formado por la espesa jungla de la zona. El enemigo había tenido que aproximarse en filas estrechas para poder lanzar sus asaltos. Lo cual no les había impedido atacar desde los flancos, causando graves pérdidas.

-¡Alférez Thankar, Hokei, Surkov y Ragu, asegúrense de que las balizas IFF de nuestros heridos y caídos estén activas!-ordenó el sargento de marines al mando de la dotación de Currahe después de la caida del oficial al mando original.
-¡Señor, no pienso dejarle en primera línea!-exclamó la alférez con el apellido Ragu en el casco de su cabeza.
-¡Es una orden, hágalo!-exclamó el sargento por radio sin admitir réplica del alférez.
-Sí, señor...-contestó la alférez tras mirar varios segundos a su sargento, ligeramente sonrojada, pero acatando su orden.
El sargento permaneció en su puesto, con su cuerpo parcialmente a cubierto por la trinchera en la que estaba metido. El sensor de movimiento de su traje no mostraba ningun contacto, pero las criaturas que habían surgido de las sombras de aquel maldito planeta, habían demostrado una siniestra habilidad para dejar en ridículo a la tecnología de detección de la C.S.E. Estaban cerca, entre la jungla, observándoles, estaba seguro.
-¡¡MARINES!!-exclamó el sargento a pleno pulmón, intentando infundir valor a los marines supervivientes, procurando alzar la voz por encima del estruendoso sonido de la lluvia que les caía encima- ¡¡ESTA BASE ES TERRITORIO DE LA C.S.E. NUESTROS COMPAÑEROS HERIDOS DEPENDEN DE NOSOTROS. NO CEDÁIS AL TEMOR. MANTENEOS FIRMES Y CARGAOS A TODO LO QUE SE MUEVA!!.
-¡SEÑOR, SÍ, SEÑOR!!-exclamaron a coro los marines.

Varios rayos cayeron con saña sobre la zona, iluminando con su luz las trincheras de los marines.

Durante un breve instante, el apellido grabado en el casco del sargento marine quedó iluminado por los rayos.

Se podía leer: REED

Se trataba del sargento de marines Kai Reed. Una futura leyenda de la C.S.E...
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Re: El Códice Universal. Evacuación sangrienta de Khassius Lhan

Mensaje por John Hocke el Vie Mar 15, 2013 4:22 am

La intensa lluvia que caía por la zona le hizo revocarse al sargento Reed a tiempos pasados.

Su adiestramiento como marine en la jungla de Sehktar, los ejercícios de combate de la Armada en Ankar Beikar...

Durante su dura formación militar había pasado por las tres ramas del ejército, preparándose para cumplir las altas expectativas que se esperaban de él, debido a la familia a la que pertenecía. Muchos, por no decir, todos los marines supervivientes en Currahe lo respetaban. Con su historial podría haber evitado acudir a la campaña de Khassius Lhan pero se había ensuciado el uniforme de sudor, barro y sangre tanto de aliados y enemigos al igual que el resto de soldados.

-¡C.S.E Washigton a puesto Currahe!-exclamó la voz de uno de los oficiales de comunicaciones del superdestructor- ¡la evacuación se retrasa, los transportes tienen problemas para atravesar las turbulencias atmosféricas, aguanten todo lo que puedan!.
-Eso es muy fácil decirlo...-murmuró uno de los marines apostados cerca del sargento Reed, quitándole el seguro su rifle de asalto.
-Amén a eso hermano-replicó un segundo marine, haciendo un rápido gesto en forma de cruz sobre su cara y su pecho, queriendo santificarse.
-¡Nada de cháchara, marines, todos atentos, nivel máximo de alerta!-ordenó el sargento Reed-¡quiero a todo el mundo bien alerta hasta que los chicos de la Marina puedan evacuarnos!.

Que hubiera algo de inquietud entre los marines era inevitable dadas las circunstancias, pero lo que no iba a consentir es que cundiera el desánimo o el temor.

Tal vez, no sobrevivieran muchos...

Diablos, lo más probable es que nadie de Currahe consiguiera salir del planeta. Si era su hora, caerían a lo grande y con las botas puestas.

-¡Contacto al frente, ciento cuarenta metros y acercándose!-anunció uno de los marines apostados sobre uno de los contenedores de mercancías volcados, mirando hacia la espesura a través de la mirilla de infrarojos de su rifle de francotirador.
-¡Marines, atentos!-ordenó el sargento Reed.

El contacto que el francotirador había captado resultó ser un solitario marine.

Andando con cierta dificultad, emergió de las oscuras sombras de la jungla, directamente hacia la barricada principal y las trincheras de defensa de los marines.

-¡Nombre de unidad!-ordenó autoritario el sargento Reed.

El soldado no contestó, continuando su avance hacia las barricadas.

-¡He dicho que nombre de unidad!-ordenó el sargento Reed, quitándole el seguro a su rifle de combate.
-C...Compañía Tango 46...escuadrón Golf-15....-balbuceó la voz del soldado a través de las radios de todos los soldados situados en las trincheras.
-Atención, posible superviviente-anunció el sargento Kai Reed comunicándose con la alférez Ragu, todavía en la sección del campamento ocupada por los heridos- CT-46, EG15. Necesito verifcación inmediata.
-No puedo mas...necesito descansar...-balbuceó la voz del soldado que había emergido de las sombras, avanzando sin cesar hacia la línea defensiva.
-¡No se mueva!-ordenó el sargento Reed apuntando a la cabeza del soldado- ¡he dicho que no se....-añadió, callándose de pronto al recibir una comunicación del centro del campamento.

Sin mediar palabra,se incorporó y vació el cargador de su rifle en el pecho del soldado, haciendo que cayera hacia atrás con fuerza.

-¡Pero sargento!-exclamó un soldado sorprendido, al tiempo que varios sanitarios se apresuraban a salir de las trincheras para ayudar al superviviente.
-¡La alférez Ragu acaba de confirmarme que la CT-46 fue de las primeras compañías evacuadas!-exclamó el sargento Reed, recargando su rifle con un rápido gesto- ¡sin bajas!.

Sus palabras, refrendadas por los violentos espasmos que comenzó a sufrir el superviviente apenas terminó Reed de hablar bastaron para poner en alerta máxima a todos los marines.

Desgarradores chillidos comenzaron a oirse desde la espesura, seguidos de fantasmagóricas luces de color violeta y rojo, moviéndose en la noche como si de espíritus malignos se tratara.

Escasos segundos después, tres de los siete focos que iluminaban el campamento explotaron en pedazos, arrojando cristales por doquier.

-¡Técnicos, atentos con los sensores de presión!-ordenó el sargento Reed-¡¡EN ALERTA MARINES, EN ALERTA!!-exclamó a pleno pulmón, sin dejarse intimidar por el espectáculo de luces y chillidos de la espesura.

No pensaba morir en ese asco de jungla, y un cuerno.

Cuando llegó el ataque, no fue en forma de una brutal horda sedienta de sangre.Al menos, no al principio.

En rápida sucesión, proyectiles delgados como agujas, surcaron la noche, en dirección a los puestos de los francotiradores, logrando blanco en cuatro de los siete francotiradores, errando el resto de disparos por escaso margen.

Desgraciadamente, la cosa no acabó ahí, los cuatro francotiradores se levantaron a pesar de su herida mortal, exhalando potentes gritos de dolor al tiempo que una repugnante sustancia negra similar a agua brotaba de las heridas en sus cabezas, expandiéndose por su cuerpo.

Casi al mismo tiempo, el marine que el sargento Reed había abatido, también se levantó, su cuerpo, explotando en una repugnante masa de sangre, trozos de carne y sustancias corrosivas, dañando de gravedad los contenedores que los marines de Currahe habían preparado para la defensa.

-¡Señor, los francotiradores!-exclamó uno de los subalternos del sargento Reed indicando a los francotiradores infectados.

Sus cuerpos, casi recubiertos por completo del agua negra, mostraban ya claros signos de mutación, sus brazos, uniéndose a sus armas.

-¡Escuadrón Piro, quemadlos antes de que cambien del todo!-ordenó el sargento Reed, odiándose a si mismo por tener que dar esa orden.

Por lo que había visto durante las ultimas horas, una vez la mutacion comenzaba, no había cura. Ya no se podía hacer nada por esos hombres salvo concederles una muerte rápida.

Con la mayor rapidez posible, un grupo de catorce de los marines heridos, incapaces de luchar en primera línea pero aún capaces de colaborar, se acercaron a los marines infectados, abriendo fuego con sus lanzallamas.

-¡Señor, contactos múltiples al frente, 250 metros y acercándose!-anunció por radio la alférez Ragu- ¡parece el ataque principal.
-¡Reed a C.S.E Washington!-exclamó el sargento Reed abriendo un canal de radio-¡¡si no tienen nada mejor que hacer podrían evacuarnos!!.

No se hacía ilusiones, con la munición que tenían disponible, no aguantarían mucho...

Mientras los marines se defendían en tierra, los transportes de evacuación tenían sus propios problemas, pero contra el clima. Aunque los transportes de tropas de la C.S.E estaban diseñados para resistir vientos huracanados y descargas de radiación de estrellas inestables, estaban teniendo serios problemas para poder descender al planeta en medio de la brutal tormenta que cubría la zona y las severas turbulencias.

Desde que todo se había ido al infierno en aquel maldito planeta, el clima se había degradado a gran velocidad, desatándose violentas tormentas por todo el planeta. Los pilotos, incluso los más veteranos, no habían visto jamás unas condiciones semejantes.

-¡¿Pero qué coño pasa en este planeta?!-exclamó exhasperado uno de los pilotos de los transportes de tropas, moviendo freneticamente las manos por su terminal, intentando mantener su nave entera en medio de intensas turbulencias acompañadas con granizo y aparto eléctrico- ¡la ostia!-blasfemó a pulmón en cuanto cuatro rayos pasaron tan cerca de la cabina de mando que dejaron gruesas marcas en el fuselaje.

El piloto casi no tuvo tiempo ni de cerrar los ojos, notando como se le erizaba el pelo del cuerpo por la proximidad a los rayos.

-¡Que alguien avise a las fuerzas de tierra, nos será imposible aterrizar en ese estado, tendremos que sacar a los heridos mediante teletransporte!-exclamó el piloto del transporte insignia de la formación de transportes pesados.
-¡Señor, tenemos contactos desconocidos a las seis y a las ocho!-anunció el operario de radares, viendo alarmado como la terminal del radar del transporte se iluminaba de color rojo como un árbol de navidad.

Apenas una fracción de segundo después, dos largas sombras atravesaron la formación de transportes, provocando que tres de los pesados estallaran en pedazos, mandando pedazos en todas direcciones.

-¡¿Qué coño ha sido eso?!-exclamó el piloto del transporte pesado insignia al ver como tres de sus embarcaciones gemelas eran destruidas.
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Re: El Códice Universal. Evacuación sangrienta de Khassius Lhan

Mensaje por John Hocke el Vie Mar 15, 2013 4:24 am

En tierra, el ataque principal había llegado...

De la espesura habían salido como si de un maremoto de muerte se tratara, una horda aparentemente interminable de criaturas deformes del tamaño de cangrejos y de tamaño humanoide. Recubiertas de una repugnante sustancia similar a agua negra, avanzaban sin cesar en dirección a las barricadas de los marines, sin miedo a los disparos de los soldados.

-¡Señor, nos van a rebasar, no aguantaremos mucho más!-exclamó por radio el alférez Thankar, ayudando a defender uno de los flancos del perímetro junto a un grupo de soldados heridos.

No había señales de las naves de evacuación pero por la presión del ataque no les quedaba otra. Había que jugarse el todo por el todo.

-¡Retrocedemos a segunda línea, activad las Vulcan!-ordenó el sargento Reed.

La retirada, tal como el sargento Reed se esperaba, no fue tan ordenada o rápida como le hubiese gustado.

La fuerte lluvia que caía sin cesar, había causado daños de consideración en el terreno de la base, causando hundimientos repentinos y enormes charcos de agua y lodo.Las líneas de trincheras tampoco ayudaban a una retirada ordenada.

En cuanto el sargento Reed dio la orden, cuatro ametralldoras pesadas, de doce cañones cada una se activaron desde posiciones estratégicas por todo el campamento, rociando la espesura con la increíble cantidad de 15.000 proyectiles explosivos por minuto cada una.

Con suficiente munición, las Vulcan podían causar horrendos estragos en las líneas enemigas. Por desgracia, sólo tenían disponibles un total de doce cargadores en la base, con lo que sólo podrían recargar las Vulcan una vez.

Bajo una poderosa cortina de fuego, los marines del perímetro exterior avanzaron por el inestable terreno, seguidos de cerca por sus enemigos, los cuales intentaban esquivar los disparos de las Vulcan.

-¡Vamos, un último esfuerzo, marines!-exclamó el sargento Reed cogiendo una de sus últimas granadas de fragmentación, quitando el seguro para luego lanzarla hacia las líneas enemigas.

Entonces lo escuchó...

-¡Transporte Delta-16 a base Currahe, ataque enemigo desde el sur, atentos!-exclamó entre la estática de la radio, uno de los pilotos de los transportes médicos- ¡¡no podremos empezar la evacuación hasta que despejen el cielo!!.

¿El sur?. ¡¡El mar!!.

-¡¡Atención, el enemigo se nos va a cagar encima desde el agua, atentos!!-exclamó el sargento Reed esquivando a una de las criaturas de forma humanoide, arrojándola al suelo de una patada circular y luego vaciar su cargador en su cabeza.

Casi al instante, una poderosa explosión hizo temblar el campamento, cuando una de las Vulcan estalló en pedazos, seguido de un coro de horripilantes chillidos que hizo ponerse las carne de gallina a los marines heridos.

-¡Tenemos un Nebriam justo encima!-exclamó la voz de un marine por radio.
-¡¡Si alguien tiene un Hellstrom portátil,QUE SE LO CARGUE!!-exclamó el sargento Reed.

No es que a la alférez Selina Ragu no le gustase la acción, pero prefería vivirla desde el puente de mando de una nave y no en tierra...

Por ello, mientras corría en medio de las filas de heridos, intentando no pisotear a nadie, la alférez no pudo evitar lamentarse por su torpeza, motivo por el que había quedado varada en tierra.

Cuando escuchó a través de su radio que tenían un Nebriam encima, la alférez pudo notar un largo escalofrío de terror subir desde su cola hasta la punta de sus puntiagudas orejas de Ker'zhal. Cuando todo comenzó a irse al cuerno, había visto como esos malditos engendros masacraban escuadras de soldados y cazas de guerra. Aquel día, había perdido a buenos amigos por culpa de esas cosas.

Exhaló un gruñido de rabia cuando el engendro que acechaba los cielos realizó una pasada rasante sobre el campamento, destruyendo con sus garras otras dos ametralladoras Vulcan.

-¿Demasiada acción para una spacer?-preguntó en tono divertido el alférez surkov ayudando a levantar del barro a la alférez, vestida con un ceñido uniforme negro de piloto, ahora completamente sucio de barro, polvo y sudor.
-Muy gracioso, alférez...-murmuró la alférez Ragu- ¿qué es eso?-preguntó al ver que Surkov llevaba a la espalda un enorme lanzacohetes.
-Algo con lo que haré picadillo a esa cosa...-murmuró Surkov en tono divertido- ¿puede atraerle con esto?-preguntó al tiempo que le entregaba a la alférez Ragu dos pequeños tubos- creo que usted tiene más agilidad que yo. Acérquelo a mi tanto como pueda, esto podrá volarle los sesos en cuanto le vea el blanco de los dientes.
-Está bien...-murmuró Ragu.

Durante las últimas horas, la alférez había sido testigo de los suficientes planes del alférez Surkov para dudar entre dos opciones:

O bien aquel tipo estaba rematadamente loco o era un auténtico genio...

Sonrió ligeramente ante ese pensamiento; tal vez ambas cosas. Lo cierto es que marines como él, eran los que le daban alma al cuerpo de Marines...

No tenía mucho tiempo, de eso estaba segura...

Haciendo gala de la agilidad natural de su raza, la alférez Ragu escaló el edifício principal de la base, encaramándose a lo más alto en escasos diez segundos.

-¡¡¡EH, AQUÍ, VEN A POR MI SI TE ATREVES!!!-exclamó la alférez Ragu abriendo con rapidez las bengalas que el alférez Surkov le había entregado.

En un parpadeo, las bengalas se iluminaron con intensas luces de color rojizo. La respuesta del Nebriam no se hizo esperar, dándose la vuelta inmediatamente hacia la alférez Ragu al ver las luces rojas.

-¡¡Lo traigo hacia usted, será mejor que esté preparado!!-exclamó la alférez Ragu corriendo lo más rápidamente que podía por los tejados de los edifícios de la base al estilo Parkour, sin detenerse lo más mínimo.

Si dudaba, el Nebriam la mataría antes de que pudiera darse cuenta...

Por forutna, los sistemas del casco de marine que llevaba en la cabeza seguía activo, permitiéndole activar la visión nocturna y el HUD. Las bengalas no duraban eternamente, debía darse prisa.

Durante los últimos diez metros, la alférez Ragu tuvo la impresión de que el tiempo parecía ralentizarse bastante. Casi podía notar el aliento del maldito monstruo en la nuca....


-¡¡¡¡¡ALFÉREZ!!!!!-exclamó la alférez Ragu a pleno pulmón en cuanto llegó a la posición de Surkov, usando las fuerzas que le quedaban para propulsarse hacia delante, cayendo directamente en brazos del sargento Reed, el cual se había acercado para ayudar si era necesario.

En cuanto el Nebriam se dio cuenta de la maniobra de su presa, descendió de entre las sombras, lo justo para que no tuviera tiempo de...

-¡¡CÓMETE ESA, CABRÓN!!-blasfemó Surkov apretando el gatillo de su lanzacohetes.

Incapaz de reaccionar a tiempo, el Nebriam no tuvo tiempo de apartarse antes de que el misíl Hellstrom portátil impactase contra su cabeza, detonando sin piedad sus 9 kilos de munición explosiva perforante.
Si hubiera sido un disparo de largo alcance, tal vez hubiese tenido posibilidades pero en un disparo a bocajarro, tenía las de perder.

El escudo personal de Surkov aguantó lo justo para resistir el impacto de la explosión, pero quedó rociado de restos del cadáver del Nebriam, el cual quedó echo picadillo.

Casi de inmediato, el asalto por tierra enemigo se detuvo, los engendros regresaron a toda prisa hacia la espesura, dejando tras de si una larga alfombra de cadáveres de sus congéneres y marines muertos.

-¿Hemos ganado?-le preguntó un agotado marine al sargento Reed.
-No...sólo hemos ganado tiempo...-murmuró el sargento Reed mirando ceñudo hacia la espesura al tiempo que activaba la radio de su traje- Sargento Reed a naves de apoyo. Ataque aéreo anulado y parece que tenemos un respiro por tierra. Recomiendo iniciar la evacuación de forma inmediata.
-Recibido, gracias por la ayuda, sargento-contestó uno de los pilotos por radio, instantes antes de que el cielo comenzase a llenarse de luces de los faros pertenecientes a las naves de evacuación.
-Será mejor que nos demos prisa...-mumruró el alférez Surkov en tono preocupado, acercándose al sargento Reed, aún parcialmente cubierto de restos del Nebriam a pesar de la intensa lluvia- dudo mucho que esas cosas nos dejen evacuar en paz.
-Estoy de acuerdo...-sentenció el sargento Reed- ¡muy bien, ya sólo queda un último esfuerzo!-exclamó autoritario- ¡¡se muy bien cuanto os ha pedido el Cuerpo estos últimos días y que estáis ansiosos por intentar ligaros a las enfermeras de la flota pero hay que asegurarse que nuestros compañeros heridos puedan salir de esta roca con vida.

Aquello no agradó especialmente a los exhaustos marines pero por otra parte, sabían que tenía razón. Lo que habían pasado no serviría de nada si para evacuar debían dejar atrás a cientos de compañeros que podían salvarse.

-Alférez...-murmuró el sargento Reed al alférez Surkov- coja tres hombres y prepare lo mejor que pueda un perímetro con todo el explosivo que nos quede. Use el C-20 en los edificios, el resto, dispérselo lo mejor que pueda.
-¿Un campo de C-20 usando edificios como minas?- preguntó el alférez Surkov sonriendo de oreja a oreja- me gusta su forma de pensar, señor...-añadió en tono risueño- delo por echo...
-Gracias...-esbozó el sargento Reed- alférez Ragu, ¿podría asegurarse de que los terminales de la base estén limpios de cualquier información relevante?. Luego, destrúyalos todos...
-¿No nos los llevamos?-preguntó la alférez Ragu.
-No hay tiempo...-sentenció el sargento Reed.
-Señor, sí, señor...-contestó la alférez antes de hacer un rápido saludo militar- una pregunta si me lo permite, señor...-murmuró algo sonrojada- después de esta operacion...¿volverá a la Marina?.
-Sí,mi período como marine acababa con esta operación...-replicó el sargento Reed para gran alegría de la alférez.
-Gracias, señor, le informaré cuando el trabajo esté echo-sentenció la alférez Ragu, bastante más animada que antes, marchándose a toda prisa.
-Muy bien, alférez...-replicó el sargento Reed sonriendo ligeramente.
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John Hocke
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Re: El Códice Universal. Evacuación sangrienta de Khassius Lhan

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